Mariné Russo -reciente campeona del mundo- fue reconocida en el Centenario, donde recibió una plaqueta y el aplauso del público. “Quilmes me ayudó a seguir creciendo; esto es algo único”, resumió
Con Mariné Russo uno puede conversar sin sentir que responde por responder sino que sus respuestas suenan sinceras, precisas, verdaderas, sentidas, convincentes, efectivas y ganadoras. Y esas palabras representan también su manera de jugar al hockey. Porque así fue su carrera con Selección Nacional, por no decir que así fue su vida blanquiceleste con el número 19 en la espalda. Porque nació junto con la leyenda de Las Leonas, atravesando todas las etapas y creciendo junto con esa mística, y el cierre no pudo haber sido más glorioso. “Nunca pensé que me iba a pesar todo esto, ni siquiera aunque lo haya pensado… el hockey me dio todo lo que soñé”, dice ella, quien en definitiva fue la que escribió su propia historia cargada de logros. Y el sábado se sumó el capítulo de recibir el aplauso de miles de personas que la ovacionaron en el Estadio Centenario en la previa del fútbol.
Esto de haber logrado el segundo título mundial, que significó el broche de oro en su despedida, tiene un origen. Todo empezó cuando era apenas una niña de 6 años, cuyo apodo sigue siendo simplemente “Nené”: nació deportivamente en CUQ (Círculo Universitario de Quilmes) y allí recibió sus primeras convocatorias como juvenil en la Selección Argentina; luego, necesitando césped sintético en lugar del natural sobre el que jugaba, pasó a Quilmes, equipo en que sigue jugando. Mientras tanto cosechó prestigiosos títulos (ver una Década…) hasta el del Mundial Rosario 2010. “Es un placer seguir disfrutando de todo esto porque lo que generó el mundial en todo el país fue algo impresionante”, declaró en diálogo con EL SOL Deportivo, luego de recibir una plaqueta de manos de Carlos Martinángeli y Alberto Budeisky y aplauso de todas las manos en las tribunas.
“Estoy contenta por este halago que hace la gente del club donde juego”, manifestó la jugadora pero a la vez reconoció que “cada club me aportó cosas distintas y Quilmes me ayudó a seguir creciendo”.
Lo cierto es que después haberse alejado de la Selección volvió para terminar de escribir su historia. “Yo creí que mi ciclo ya estaba cumplido pero el Chapa (Retegui) y Lucha (Aymar) me dijeron que me quedaban cosas para dar”. Y era cierto porque cerró una carrera de ensueño.
Rosario 2010: aquel Mundial que nadie podrá olvidar
El Mundial que ganaron Las Leonas no será fácil de olvidar. No sólo por su valor sino también por la manera en que lo vivió la gente. Todos, los eruditos y los neófitos, se fusionaron en uno para disfrutar de la consagración nacional a nivel mundial que provocaron estas jugadoras en Rosario.
Con esa mística que las caracteriza y ese poder de atracción que público, Las Leonas le regalaron al público un motivo de alegría. Y las calles rosarinas se vistieron de celeste y blanco, conjugándose en el Monumento a la Bandera.
Pero antes la historia deportiva había ofrecido verdaderas proezas sobre el césped sintético del mundialista, donde Luciana Amar -la mejor jugadora del Mundo, por si hace falta aclarar- regaló un gol maradoniano, haciendo brotar lágrimas de sus ojos y de muchas otras miradas que seguían sus estiletazos, que parecen de pinceladas de un mundo desconocido.
El equipo logró todo y sorprendió al mundo entero con la tenacidad de sus garras desde aquellos lejanos años a hasta estos.
Sin duda nadie podrá olvidar lo que fue el Mundial Rosario 2010. Porque se vivió con esa mística inmortal que sólo inspiran Las Leonas.
“Tenemos que hacer fuerza para se mejore”
Más allá de la alegría por el reconocimiento, Mariné compartió las profundas emociones que la invaden. “Estoy con sensaciones encontradas por la situación que está atravesando Cami (Dezotti)”, dijo en referencia al delicado estado de salud de su compañera de equipo, quien sufrió un accidente automovilístico viajando a presenciar el Mundial.
Mariné, que apenas volvió de Rosario fue a visitarla al Clínica Parque, dijo que “tenemos que estar todos unidos y haciendo fuerza para que se mejor pronto”. Tanto ella como otras jugadoras de Quilmes A, mostraron una bandera de apoyo para su compañera.
Fue un momento emotivo en la tarde de sábado. Con lágrimas en los rostros de las chicas, que postergaron su partido de esa tarde.
“La alegría total la dejo para más adelante, cuando ella esté de nuevo jugando con nosotras”, dijo emocionada Russo.
Fuente: El Sol Quilmes.
